Me costó mucho elegir el nombre del Blog básicamente porque tampoco sabía lo que iba a escribir en el.
Aún así decidí el nombre primero. Lo que escribo va surgiendo solo, sin pensar, casi como una escritura automática. Creo que la única cosa que nunca descansa es mi cerebro.
Bullen muchas ideas en mi cabeza pero, la mayoría de ellas me es muy difícil plasmarlas. Por eso cuando algo fluye, escribo. Sin barreras, sin pensar, sin releer, sin cambiar nada. Cuando paso a limpio el resultado es cuando intento ordenarlo porque, lo más probable es que, en algún momento, haya empezado a divagar. ¡¡Ósea, exactamente como ahora!!.
Hablaba del nombre del Blog, porque su intención siempre a sido representar un poco mi personalidad. Creo que lo conseguí.
Soy analista químico, lo soy por vocación aunque creamos que eso le pasa solo a los curas o los médicos. Es lo que quise ser desde pequeña y siempre arrastraré la frustración de no haber podido hacer la carrera. Pero lo que si puedo asegurar es que he disfrutado hasta el último segundo de los casi 30 años que les llevo dedicados a esta profesión.
Pero si algo no se le puede pedir a quienes nos dedicamos a esto es imaginación, creatividad. Nuestro lema es "toda acción tiene una reacción" y es lo único que encaja en nuestra mente cuadriculada y organizada. Aunque no os equivoquéis, la química no son matemáticas y dos y dos no siempre son cuatro.
Pero a lo que iba, nos gustan las artes, por supuesto pero no nos pidáis que escribamos un cuento, pintemos un cuadro o actuemos en el cine.
Una de las cosas que yo hago compulsivamente es leer. Es algo que descubrí muy joven, incluso antes de saber descifrar las palabras, y que me acompaña desde entonces. Mis libros son mi familia y los amo como tal. Acariciar su lomo, oír el crujido de sus páginas y oler la tinta y el papel para mi es un éxtasis. Cuando entro en una librería sin buscar nada en concreto es el Nirvana y cuanto más grande mejor. Yo no he sentido nunca lo que significa el flechazo con una pareja pero con los libros, lo siento cada vez que elijo uno en una estantería.
Los miro expuestos y no me atrevo a tocarlos, solo los repaso con la mirada y espero. De repente hay una portada, un título, color que me atrae poderosamente. ¡¡¡Y ese sí!!!. Lo toco, lo miro, leo la reseña y la primera página y si compruebo que ese flechazo no ha sido un espejismo el deseo de poseerlo se transforma en un amor incondicional. ¡¡Olvidaros mujeres, eso no se puede hacer con un hombre!!!.
De todas maneras no soy como uno de los personajes de "El club Dumas" de Reverte, mis libros están vivos, tienen anotaciones, páginas marcadas, manchas... Porque cuando lo estoy leyendo viene conmigo a todas partes. A veces, cuando he acabado alguno y a vuelto a mi biblioteca, ha sido como separarme de un ser querido. Como dice mi tía, yo no compro al azar, todo está leído, releído incluso varias veces y sobre todo, pensado, absorbido, reflexionado.
Cuando yo estudiaba, el Ministerio de Educación se veía como ahora, en la obligación de fomentar la lectura entre los jóvenes. Me parece una gran iniciativa si tuvieran en cuenta que para atraer el interés de la infancia sobre algo, hay que hacérselo atractivo, envolvérselo para regalo.
Enseñarles a leer, a pensar, a disfrutar. Y eso solo se logra a través de una literatura adecuada para cada edad. Os aseguro que mi afición por la lectura quedó intacta después de la EGB porque puedo quedarme enganchada a la etiqueta de una botella de agua. Pero que con 11 años tengas que dedicar tu tiempo libre al "Cantar del Mío Cid" en castellano antiguo ¡¡¡no tiene nombre!!!.
Estoy segura que nuestro profesor, con sus buenos 40 años, no había tenido narices de poder con el y a mi, fue el único libro que consiguió que durmiera 8 horas seguidas en mis 53 años de vida.
Afortunadamente hoy en día hay una estupenda oferta para el público infantil y juvenil y no creo que los clásicos españoles del Siglo de Oro, por ejemplo, sean lo ideal para potenciar la lectura entre los jóvenes.
Dudo que Lópe de Vega le pueda hacer la competencia a la PS4.
Toda esta disertación es para llevaros al término reflexión.
Solo puedo hablar de mi experiencia pero, a mi, los libros me enseñaron a reflexionar. Yo lo hice, adopté este hábito de forma instintiva pero hay que asegurarse que se convierta en una costumbre para los nuevos lectores.
Leer no es como beber un vaso de agua, es como disfrutar de una copa de buen vino. Hay que mantenerlo un instante en la boca, permitir que inunde los sentidos y una vez ingerido, disfrutado, buscar los aromas que nos sugiere (roble, melocotón,...). Y que la sensación placentera se quede grabada en nuestro subconsciente.
Pero eso no se lo enseñas a un niño obligándole a hacer un comentario de texto sobre "La vida de Buscon".
Yo no dudo que debe haber niños superdotados que con 12 años escriban poesía pero al resto, no podemos pretender que les guste el "Romancero Gitano".
Hay que proporcionarles una literatura con la que se puedan sentir identificados. Con la que se diviertan y se sientan héroes viviendo una gran aventura. Fomentar su imaginación, su creatividad. Y no inducirlos.
Recuerdo siempre una clase de literatura de EGB donde analizábamos un poema de Machado. Nuestra profesora nos hizo tragar la versión de lo que el poeta quería decir en uno de sus escritos, probablemente aprendido en algún curso. ¡¡Error señores!! Probablemente el autor lo escribió con una intención pero cada consumidor de sus palabras siente su sabor de una manera y no por eso deja de ser una opinión válida. Estoy segura que Machado se habría enfadado mucho con mi profesora.
Los niños son permeables como la arcilla y los valores que podemos traspasárles a través de una buena historia, una donde se sientan implicados, se quedan en ellos para siempre.
De todas maneras, yo que tengo dos sobrinos de 11 y 12 años compruebo que, aunque les regale libros, a uno consigo llevarlo a mi terreno pero al otro no. Podemos hacer todo el proselitismo que queramos pero nunca podremos vencer la personalidad de cada uno.
Como comentario final, y a pesar de todo, tengo que agradecer a mis profesores el descubrimiento de Pío Baroja, Valle-Inclán, Delibes, Quevedo, Clarín, García Lorca... Con los que he disfrutado enormemente.
Bienvenidos a mi casa. Te adentras en un mundo de fantasía, mi mundo.¿Preparado?.
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jueves, 20 de abril de 2017
martes, 14 de febrero de 2017
Yo, no se me asusten
Nunca dije que este Blog fuera otra cosa que un medio para expresarme.
Nunca me comprometí a escribir sobre temas concretos, solo es mi megáfono. Una manera de dar salida a las ideas que bullen en mi cabeza y que a menudo, más de las que desearía, no me dejan dormir!!
A veces se me llena el pecho de indignación por las injusticias con las que estamos en contacto cada día. Me deja sin palabras la crueldad, el concepto de que puedes hacer daño al prójimo porque eres el elegido, porque los demás son insignificantes. Una masa a la que puedes torturar a tu antojo.
Entonces estallo y tengo que decirlo, verbalizarlo, si no me ahoga. Probablemente si tuviera un auditorio entregado (traducción: alguien con quien comentarlo) no lo escribiría, pero no lo tengo.
Y, como ya estoy donde quería llegar, habrá que soportar unas cuantas de mis batallitas.
Para mi familia siempre he sido un espécimen raro. No sólo por algunas de mis ideas sobre la vida, también por mis aficiones, incluso por mi profesión.
Fui rara desde pequeña, una niña que no jugaba con muñecas, que no pedía juguetes. Una niña que antes de saber leer, se sentaba en el suelo rodeada de cuentos. Aunque solo fuera para mirar las ilustraciones. Mi madre, dicho por ella, se olvidaba de que estaba ahí.
Cuando tuve que elegir profesión, mis padres no podían pagarme una carrera universitaria, con 13 años elegí ser Analista Químico. Esto reafirmó mi imagen de rara para mi familia ya que no sabían ni que era (corría el año 1976 y las mujeres nos dedicabamos a otras profesiones).
Allí, estudiando, me encontré inmersa en los acontecimientos más importantes que han ocurrido en España desde la Guerra Civil. La muerte de Franco, las primeras elecciones, la constitución, la democracia. Todo esto me sedujo poderosamente y fui una niña de 14 años que no se preocupaba por la moda, los maquillajes, los chicos, los cantantes de moda. Yo escuchaba a los cantautores de la "Nova Canço". Sabía más de política que de actores guapos. Tenía una colección de números de "Mundo Obrero" y un póster de Felipe González en mi habitación.
Leía libros de forma compulsiva: Hess, Orwell, Kafka, Gorki... Y todo lo que cayera en mis manos sobre la II Guerra mundial, una de mis pasiones.
Como comprenderéis alguien así en una familia de clase baja de los año 70-80 es muuuuuuyyyy raro.. Crecí y la cosa no mejoró. Sustituí los cantautores por la ópera y la música clásica cosa que en mi casa no se había oído nunca. Tenía que escuchar mis casetes con auriculares en un walman para no molestar. Seguí leyendo compulsivamente "cosas raras" y descubrí que me encanta la historia y la filosofía. También descubrí que tanto mi madre como mi tía, cuando hablaban de mi decían, "es que es un poco especial"!!!!
Sabéis, tener amigos, un círculo con tus mismos intereses en donde yo me muevo es muy complicado. Por eso me acostumbre a mantener toda la dialéctica que me bullia dentro con mi mejor amiga, yo misma.
Ahora, en plena madurez, he descubierto que puedo volcar todo en una hoja de papel. Bien o mal me da igual. Y si hay gente que lee lo que escribo, UAUUUUU!!! Vuelvo ha ser la niña encandilada por las ilustraciones de los cuentos que no podía dejar de mirar.
Agradezco a todos los que soportan lo caprichoso de este Blog pero me lo estoy permitiendo por primera vez en mi vida. Por primera vez quiero dejar de ser invisible, quiero que alguien me vea.
Gracias por la paciencia!!!
Fin
Nunca me comprometí a escribir sobre temas concretos, solo es mi megáfono. Una manera de dar salida a las ideas que bullen en mi cabeza y que a menudo, más de las que desearía, no me dejan dormir!!
A veces se me llena el pecho de indignación por las injusticias con las que estamos en contacto cada día. Me deja sin palabras la crueldad, el concepto de que puedes hacer daño al prójimo porque eres el elegido, porque los demás son insignificantes. Una masa a la que puedes torturar a tu antojo.
Entonces estallo y tengo que decirlo, verbalizarlo, si no me ahoga. Probablemente si tuviera un auditorio entregado (traducción: alguien con quien comentarlo) no lo escribiría, pero no lo tengo.
Y, como ya estoy donde quería llegar, habrá que soportar unas cuantas de mis batallitas.
Para mi familia siempre he sido un espécimen raro. No sólo por algunas de mis ideas sobre la vida, también por mis aficiones, incluso por mi profesión.
Fui rara desde pequeña, una niña que no jugaba con muñecas, que no pedía juguetes. Una niña que antes de saber leer, se sentaba en el suelo rodeada de cuentos. Aunque solo fuera para mirar las ilustraciones. Mi madre, dicho por ella, se olvidaba de que estaba ahí.
Cuando tuve que elegir profesión, mis padres no podían pagarme una carrera universitaria, con 13 años elegí ser Analista Químico. Esto reafirmó mi imagen de rara para mi familia ya que no sabían ni que era (corría el año 1976 y las mujeres nos dedicabamos a otras profesiones).
Allí, estudiando, me encontré inmersa en los acontecimientos más importantes que han ocurrido en España desde la Guerra Civil. La muerte de Franco, las primeras elecciones, la constitución, la democracia. Todo esto me sedujo poderosamente y fui una niña de 14 años que no se preocupaba por la moda, los maquillajes, los chicos, los cantantes de moda. Yo escuchaba a los cantautores de la "Nova Canço". Sabía más de política que de actores guapos. Tenía una colección de números de "Mundo Obrero" y un póster de Felipe González en mi habitación.
Leía libros de forma compulsiva: Hess, Orwell, Kafka, Gorki... Y todo lo que cayera en mis manos sobre la II Guerra mundial, una de mis pasiones.
Como comprenderéis alguien así en una familia de clase baja de los año 70-80 es muuuuuuyyyy raro.. Crecí y la cosa no mejoró. Sustituí los cantautores por la ópera y la música clásica cosa que en mi casa no se había oído nunca. Tenía que escuchar mis casetes con auriculares en un walman para no molestar. Seguí leyendo compulsivamente "cosas raras" y descubrí que me encanta la historia y la filosofía. También descubrí que tanto mi madre como mi tía, cuando hablaban de mi decían, "es que es un poco especial"!!!!
Sabéis, tener amigos, un círculo con tus mismos intereses en donde yo me muevo es muy complicado. Por eso me acostumbre a mantener toda la dialéctica que me bullia dentro con mi mejor amiga, yo misma.
Ahora, en plena madurez, he descubierto que puedo volcar todo en una hoja de papel. Bien o mal me da igual. Y si hay gente que lee lo que escribo, UAUUUUU!!! Vuelvo ha ser la niña encandilada por las ilustraciones de los cuentos que no podía dejar de mirar.
Agradezco a todos los que soportan lo caprichoso de este Blog pero me lo estoy permitiendo por primera vez en mi vida. Por primera vez quiero dejar de ser invisible, quiero que alguien me vea.
Gracias por la paciencia!!!
Fin
domingo, 1 de enero de 2017
PREFACIO
Le he puesto a este proyecto de Blog "Lecturas y Reflexiones".
Lecturas, porque siempre fui una lectora compulsiva. Desde los 11 años no recuerdo, durante mucho tiempo, haber estado más de un día seguido sin leer. Ahora me he hecho mayor!!
El trabajo, las obligaciones, las preocupaciones, los problemas y el descubrimiento de las nuevas tecnologías han hecho que abandone bastante esta especie de obsesión.
Pero cuando leía a todas horas o ahora que se ha convertido en más espaciado, siempre he seguido el precepto de Tierno Galvan. Leas el género que leas, párate y reflexiona sobre lo que has leído, así no olvidas nunca, absorbes todo lo que la literatura tiene de enriquecedora, de didáctica.
Y de ahí viene la segunda parte del nombre. La costumbre de pasar horas con un libro la he perdido pero no la de reflexionar que, supongo, se ha convertido en un acto reflejo.
No se que compartiré en este espacio pero,sea lo que sea, saldrá de mi cabeza y de mi corazón. No me juzguéis demasiado duramente.
Lecturas, porque siempre fui una lectora compulsiva. Desde los 11 años no recuerdo, durante mucho tiempo, haber estado más de un día seguido sin leer. Ahora me he hecho mayor!!
El trabajo, las obligaciones, las preocupaciones, los problemas y el descubrimiento de las nuevas tecnologías han hecho que abandone bastante esta especie de obsesión.
Pero cuando leía a todas horas o ahora que se ha convertido en más espaciado, siempre he seguido el precepto de Tierno Galvan. Leas el género que leas, párate y reflexiona sobre lo que has leído, así no olvidas nunca, absorbes todo lo que la literatura tiene de enriquecedora, de didáctica.
Y de ahí viene la segunda parte del nombre. La costumbre de pasar horas con un libro la he perdido pero no la de reflexionar que, supongo, se ha convertido en un acto reflejo.
No se que compartiré en este espacio pero,sea lo que sea, saldrá de mi cabeza y de mi corazón. No me juzguéis demasiado duramente.
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