domingo, 21 de mayo de 2017

El mundo mágico

¡No fluye! Estaba escribiendo un post sobre las nuevas tecnologías pero no fluye.
No puedo escribir si sale de la cabeza, solo puedo hacerlo si contacto con mi interior y sale del corazón.
Utilizaba mucha palabrería para explicar que llegue mayor a las herramientas informáticas. Es inútil, ¿veis?. Esta dicho con una frase.
Tengo que corregir mi tendencia a quedarme colgada de mi pasado y tener siempre la necesidad de explicar la "canción triste" que ha sido mi vida.
Me es terriblemente difícil mirar hacia adelante porque la mochila de recuerdos pesa mucho. Se desarrollan vicios que es muy complicado enmendar, sobre todo la tendencia a sentir pena por uno mismo. Pero os prometo que estoy intentando corregirlo. ¡Me comprometo!.
Sí puedo aprovechar algunas cosas del otro post. Por ejemplo explicar que mi memoria es como una gran base de datos. Es mi Wikipedia particular.
Pero ya sabéis la teoría de la habitación de Sherlock Holmes.
La memoria es una gran habitación y depende de como organizas la información dentro la tendrás disponible rápidamente.
Pero si en cambio la atiborramos con datos inútiles no habrá sitio para los importantes.
Por eso cuando estos datos que manejas en un momento determinado ya no son útiles se convierten en ese jersey que te has puesto solo una vez en tres años pero que te quita sitio en el armario.
Se impone pues, hacer una limpieza de tanto en tanto. Cosa que para Sherlock Holmes sería muy fácil pero para mi no.
Por ejemplo, tengo una tonta habilidad para recordar números de teléfono. Trabajé en una empresa de la que salí hace once años pero todavía puedo recitar el número.
Por eso a veces tengo cortes en las ruta de acceso a algunas informaciones. Con Internet puedo, en segundos, parchear la parte del código que me falta. Porque, como buena obsesiva compulsiva, estaré horas dando vueltas para recordar un nombre o un fecha que toco con las puntas de los dedos pero que no puedo agarrar.
Estuve mucho tiempo intentando decidirme a iniciar este Blog. No tenía idea de como hacerlo. ¡De repente tomé la decisión, empecé! Pues bueno, hasta ahora tres meses después, no me he decidido a cambiar el diseño. ¡Tenía miedo de perder la información, de estropear algo!
He acometido una obra faraónica para procurar reconstruirme por dentro a partir de que encontré las ruinas de quien yo era en realidad.
Pero primero hay que hacer un trabajo arqueológico, hay que recuperar las piezas dispersas y restaurarlas. Una vez hecho esto hay que limpiar el solar de los restos del edificio que ocupaba ese lugar antes.
Como última fase tengo que volver a interpretar los planos originales y volver a iniciar un proyecto de persona que se torció y distorsionó por el camino.
Aún estoy en la fase arqueológica. Pero Twitter me está ayudando en eso porque, sin darme cuenta, se impone el instinto primigenio de mi personalidad pérdida. Al principio algunas de mis acciones me avergonzaban y me sorprendían. Siempre he sido muy tímida y reservada. Ahora ni intento contenerlas.
Es un descubrimiento constante de cosas que pensaba que nunca me atrevería a hacer.
Afortunadamente conservo intactas una parte de la inocencia y la capacidad de sorpresa de la niñez y todo este mundo de las redes sociales me maravilla. Es como si hubiera entrado en el armario y estuviera en Narnia.
Siempre digo que soy perseverante pero no paciente. Puedo dedicarme en cuerpo y alma a un proyecto pero luego no tengo paciencia para esperar el resultado, lo quiero ¡ya!
Además soy una insatisfecha por naturaleza (ehhhhhh ¡mal pensados!). Consigo lo que me propongo e, inmediatamente, quiero más... Nunca me conformo.
Y eso, para mi, es la parte negativa de las redes sociales. Te da el aperitivo pero te niega el festín y eso como comprenderéis, para una personalidad como la mía es una tortura constante. Además soy depresiva y un punto autodestructiva así que, por momentos, me dejo llevar por el desaliento. Primero me enfado conmigo, me castigo.
Luego decido dejarlo todo y borro cosas que he compartido. Me siento decepcionada por los demás (sentimiento residual de mi pasado que no consigo eliminar) y adopto la postura de siempre en estos casos: "No necesito a nadie, yo sola puedo".
Pero como después de la tempestad siempre viene la calma, cuando se me pasa vuelvo a ser la de siempre.
En fin, ¡al final a fluido! ¡He contactado conmigo!.
Espero que con esto me conozcáis mejor pero que no me juzguéis. Cada uno es como es.


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