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domingo, 24 de septiembre de 2017

La perfecta "bailarina"

Se que quizá me vuelvo insistente con mi concepto de los "bailarines a lo Milán Kundera", pero hay veces que se me muestran de una forma tan clara, tan precisa, que no puedo evitarlo.
No voy a dar el nombre. Quienes siguen las noticias del corazón y las redes sociales saben a quien me refiero. De todas maneras solo representa un ejemplo perfecto de otros muchos que mantienen sus miserias en la sombra mientras dan una imagen ideal al mundo. ¡Mis perfectos "bailarines"!. Ellos, y no mi pobre vocabulario, son los que mejor pueden explicar este concepto, a lo mejor, un poco abstracto para algunos.
Creo, sin embargo, como ya he dicho otras veces, que estos especialistas del postureo, existen en cualquier ámbito de la sociedad pero tan poco podemos negar que hay universos más predispuestos que otros.
Y tanto la política como las redes sociales son el caldo de cultivo ideal para este tipo de "yonquis" de la atención pública.
Volvamos a nuestra protagonista. Una chica guapa, inteligente, probablemente con don de gentes, seguro que con un futuro prometedor que, en un momento dado, se vuelve adicta a Instagram.
Y, a partir de aquí, crea un universo a su alrededor de mentiras apoyadas por una escenografía perfecta.
Se deja esclavizar por las marcas. Esos monstruos sin cara ni corazón, máquinas solo interesadas en generar beneficios. Y su ambición unida al hambre constante de estos depredadores la lleva a teatralizar su día a día. Siempre tiene que estar perfecta porque, perennemente acompañada de su fotógrafo, debe inmortalizar cada instante de su ficticia perfecta vida para conseguir más seguidores, más "likes" y que las marcas acepten las subidas de su "caché".
Pero, como Dorian Grey, oculta su verdadera cara en un cuadro escondido en el desván. Una cara que jamás podrá mostrar, ni siquiera para gritar desesperadamente demandando esa ayuda que tanto necesita.
Y siento, de repente, una infinita pena por una persona que se siente torturada por la soledad porque, esa soledad, no es elegida, está autoimpuesta por la manera en que, ella misma, a decidido vivir.
Supongo que debe tener un terrible conflicto interior porque, la persona que es, envidia terriblemente a la persona que se supone que es.
Recorrer un camino como este jamás te puede llevar a un buen final. Por eso nuestra "bailarina" a acabado ejecutando su última e infernal coreografía al final de una soga.
Supongo que ahora será feliz porque, por fin, habrá conseguido deshacerse del disfraz que llevaba adherido a la piel y ser ella misma.

lunes, 14 de agosto de 2017

Jekyll y Hyde

De repente recordé un sketch de Disney en el que Goofy representaba la actitud cambiante de los individuos cuando se ponían tras el volante de un coche.
Un personaje totalmente anodino y pacífico se convertía en una suerte de matón agresivo y faltón.
E, inevitablemente, hice una yuxtaposición mental de este episodio de los años 60 con la actitud que posee ha algunos "tipos" en las redes sociales.
Si cuando conducimos aprovechamos los semáforos o las caravanas para observar a los otros conductores nos daremos cuenta de que el habitáculo de nuestro vehículo nos da una sensación de intimidad totalmente ficticia.
Pensamos que nadie nos ve y hacemos las cosas más dispares. Y claro, nos sorprendemos y avergonzamos cuando descubrimos que alguien nos mira.
Lo mismo ocurre en Twitter y sitios similares.
Amparados por un nombre de usuario y por una aparente invisibilidad, individuos normales en su vida diaria se convierten en algo realmente peligroso.
No voy a entrar a hablar de acosadores, pederastas o usurpadores de identidad. De esos ya se ocupa la policía.
Pero hay otra fauna, aparentemente menos peligrosa, pero cuya actitud denota un comportamiento que raya en la psicopatía.
No sé si sus vidas son anodinas y carentes de emoción.
No sé si son gente gris, ignoradas por el universo y el destino. Aquellos que se mimetizan con el decorado y nadie ve hasta que hace un comentario desagradable, soez y de mal gusto, siempre carente del menor sentido del humor pero que al invisible parece hacerle mucha gracia.
No sé si son carencias andantes y tienen la necesidad de mantener la atención de los demás sobre él aunque sea un mísero minuto y aunque la reacción que despierten sea la de asco y desprecio.
No sé si son exibicionistas virtuales que muestran a los demás sus miserias intelectuales y su podredumbre moral.
Lo que sí sé es que aparecen de repente, por generación espontánea, como los champiñones. Y hacen ese comentario desagradable, generalmente lleno de mala intención, faltas de ortografía, insultos gratuitos y expresiones que rayan la ilegalidad.
E inmediatamente reciben la atención del resto de usuarios que comentan el Twitt.
Normalmente se convierten en blanco de todas las críticas, los insultos, las bromas. Y cuanto más se les ataque, más disfrutan, más satisfechos se sienten porque han conseguido lo que querían, lo que su adicción exibicionista les exige, la atención de los demás.
Me entristecen estas actitudes porque, muchas veces, la mayoría, éstas personas no piensan lo que escriben.
Pasan horas buscando en su mente calenturienta y oscura, las frases más escandalosas u ofensivas que pueden imaginar para, después, publicarlas.
Se traicionan como individuos y se convierten en prisioneros de su propia necesidad.
Éste Blog también a recibido el ataque gratuito de los guerreros sin nombre. El insulto fácil e innecesario. Y con ello destruyeron mi ingenuidad. A partir de ahí moderé los comentarios que se publican. Nunca impediré que aparezcan aquí críticas constructivas. ¡Las otras, que se las metan por el c...! No les daré la publicidad gratuita que andan buscando.
He oído muchas veces que los psicópatas asesinan y torturan pequeños animales al inicio de su actividad delictiva. ¿Quien dice que estos hambrientos de atención no sean futuros acosadores?


domingo, 21 de mayo de 2017

El mundo mágico

¡No fluye! Estaba escribiendo un post sobre las nuevas tecnologías pero no fluye.
No puedo escribir si sale de la cabeza, solo puedo hacerlo si contacto con mi interior y sale del corazón.
Utilizaba mucha palabrería para explicar que llegue mayor a las herramientas informáticas. Es inútil, ¿veis?. Esta dicho con una frase.
Tengo que corregir mi tendencia a quedarme colgada de mi pasado y tener siempre la necesidad de explicar la "canción triste" que ha sido mi vida.
Me es terriblemente difícil mirar hacia adelante porque la mochila de recuerdos pesa mucho. Se desarrollan vicios que es muy complicado enmendar, sobre todo la tendencia a sentir pena por uno mismo. Pero os prometo que estoy intentando corregirlo. ¡Me comprometo!.
Sí puedo aprovechar algunas cosas del otro post. Por ejemplo explicar que mi memoria es como una gran base de datos. Es mi Wikipedia particular.
Pero ya sabéis la teoría de la habitación de Sherlock Holmes.
La memoria es una gran habitación y depende de como organizas la información dentro la tendrás disponible rápidamente.
Pero si en cambio la atiborramos con datos inútiles no habrá sitio para los importantes.
Por eso cuando estos datos que manejas en un momento determinado ya no son útiles se convierten en ese jersey que te has puesto solo una vez en tres años pero que te quita sitio en el armario.
Se impone pues, hacer una limpieza de tanto en tanto. Cosa que para Sherlock Holmes sería muy fácil pero para mi no.
Por ejemplo, tengo una tonta habilidad para recordar números de teléfono. Trabajé en una empresa de la que salí hace once años pero todavía puedo recitar el número.
Por eso a veces tengo cortes en las ruta de acceso a algunas informaciones. Con Internet puedo, en segundos, parchear la parte del código que me falta. Porque, como buena obsesiva compulsiva, estaré horas dando vueltas para recordar un nombre o un fecha que toco con las puntas de los dedos pero que no puedo agarrar.
Estuve mucho tiempo intentando decidirme a iniciar este Blog. No tenía idea de como hacerlo. ¡De repente tomé la decisión, empecé! Pues bueno, hasta ahora tres meses después, no me he decidido a cambiar el diseño. ¡Tenía miedo de perder la información, de estropear algo!
He acometido una obra faraónica para procurar reconstruirme por dentro a partir de que encontré las ruinas de quien yo era en realidad.
Pero primero hay que hacer un trabajo arqueológico, hay que recuperar las piezas dispersas y restaurarlas. Una vez hecho esto hay que limpiar el solar de los restos del edificio que ocupaba ese lugar antes.
Como última fase tengo que volver a interpretar los planos originales y volver a iniciar un proyecto de persona que se torció y distorsionó por el camino.
Aún estoy en la fase arqueológica. Pero Twitter me está ayudando en eso porque, sin darme cuenta, se impone el instinto primigenio de mi personalidad pérdida. Al principio algunas de mis acciones me avergonzaban y me sorprendían. Siempre he sido muy tímida y reservada. Ahora ni intento contenerlas.
Es un descubrimiento constante de cosas que pensaba que nunca me atrevería a hacer.
Afortunadamente conservo intactas una parte de la inocencia y la capacidad de sorpresa de la niñez y todo este mundo de las redes sociales me maravilla. Es como si hubiera entrado en el armario y estuviera en Narnia.
Siempre digo que soy perseverante pero no paciente. Puedo dedicarme en cuerpo y alma a un proyecto pero luego no tengo paciencia para esperar el resultado, lo quiero ¡ya!
Además soy una insatisfecha por naturaleza (ehhhhhh ¡mal pensados!). Consigo lo que me propongo e, inmediatamente, quiero más... Nunca me conformo.
Y eso, para mi, es la parte negativa de las redes sociales. Te da el aperitivo pero te niega el festín y eso como comprenderéis, para una personalidad como la mía es una tortura constante. Además soy depresiva y un punto autodestructiva así que, por momentos, me dejo llevar por el desaliento. Primero me enfado conmigo, me castigo.
Luego decido dejarlo todo y borro cosas que he compartido. Me siento decepcionada por los demás (sentimiento residual de mi pasado que no consigo eliminar) y adopto la postura de siempre en estos casos: "No necesito a nadie, yo sola puedo".
Pero como después de la tempestad siempre viene la calma, cuando se me pasa vuelvo a ser la de siempre.
En fin, ¡al final a fluido! ¡He contactado conmigo!.
Espero que con esto me conozcáis mejor pero que no me juzguéis. Cada uno es como es.


viernes, 5 de mayo de 2017

Bailarines a lo Milán Kundera

¿Me permitís ser irónica? ¡Ep! Sin quejas que voy a intentar utilizar un 20% de mi capacidad para la ironía.
El otro día (expresión que utilizamos los españoles y que puede significar ayer, la semana pasada o incluso el año pasado) estaba yo repasando una cosilla que me habían publicado en El País. En aquella época estaba inmersa en la lectura de "La lentitud" de Milán Kundera que, aunque es un libro cortito, da muchísimo para reflexionar.
Lo que escribí allí es una mínima parte de las sensaciones que ese libro me provocó. Pero, lo que recuerdo claramente es una imagen mental que me acompañó permanente mientras disfrutaba de esta tremenda sátira condensada en 168 páginas.
Pensemos en un actor cuando está actuando en el escenario. Las luces de los focos le impiden ver el patio de butacas desde su posición. Delante tiene una pared negra, pero esa pared está viva, respira, mira, siente y comparte.
Esa es la imagen pero con una sutil diferencia. Al final, se encienden las luces del patio de butacas y el actor recibe su recompensa. Ve caras de admiración, de emoción, de agradecimiento. Oye los aplausos y los bravos.
Algunos, que nos movemos en las redes sociales con un objetivo, somos como ese actor en el escenario. Tenemos un espía que nos dice que el público nos ve pero no recibimos lo mismo de esa pared negra. Sentimos la mirada y la respiración de los voyeur que espían desde detrás de las cortinas y de tanto en tanto alguno nos saluda con la mano.
Es como el cowboy John Wayne que recorre la polvorienta calle principal de Deviltwon para enfrentarse a su rival mientras siente sobre si la expectación de los ciudadanos escondidos tras las ventanas.
Un inciso:¡¡Uff...!! Tremendo esfuerzo me esta costando esto. Camino por la cuerda floja.
No puedo quejarme de las visitas a este Blog. Cuando lo inicié pensé que lo leerían solo mi familia y mis amigos porque me quieren y que una entrada reciba 10.000 visitas es algo que nunca podría haber soñado pero... Siempre hay un "pero",¿no?.
Los que nos exhibimos desnudos delante del mundo también necesitamos algo de calor humano, una palmada en la espalda, un "lo estas haciendo bien".
Tengo que confesar que tengo dos perfiles en Twitter pero uno de ellos solo pretende ser un minúsculo intento de ayuda para mis seres queridos: Unicef, Médicos Sin Fronteras, Amnistía Internacional, Save the Children, ACNUR, Proactiva, PotoPotoAfro.
Y en este perfil es donde noto especialmente esa indiferencia. Porque a mi personalmente, por el tipo de vida que me ha tocado vivir, hay una cosa que me duele por encima de todo, la invisibilidad.
Publicar twitts con historias tremendas y no recibir la más mínima reacción agota como poco.
Todo este lloriqueo que estoy volcando hoy aquí, como habéis podido comprobar, solo es una demanda de atención, es la pataleta de mi parte de niña para que me hagan caso, para recibir un caramelo y una caricia.
De todas maneras, como soy una persona empática por naturaleza, pienso en los que se mueven mimetizados en las redes sociales, con los que podemos hacer un viaje turístico por sus vidas desde que se levantan hasta que se acuestan. De los que vemos fotos de lo que comen, con lo se visten. Leemos crónicas de su día a día, minuto a minuto y pienso si recibirán el mismo tratamiento por parte de su público.  Espero que no porque, en ese caso, la invisibilidad es aún más cruel.
Bueno, este post me ha salido menos irónico y más resentido de lo que pretendía. Pero ya sabéis que no controlo lo que escribo. Pido disculpas si alguien se ha sentido ofendido.


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