Este Blog tiene 63 entradas, 64 si decido publicar esta. Cuando compartí la primera, "Prefacio", nunca pensé en llegar hasta aquí. Creí que me desilusionaría y este experimento moriría antes de nacer.
Pero las primeras visualizaciones me animaron a seguir y, entonces, me atrapó esa adicción que es escribir.
Nunca pensé que eso pudiera existir porque, si hubiera tenido el menor atisbo, si un preceptor me hubiera llevado de la mano y me hubiera advertido de lo que podía pasar, probablemente "Lecturas y Reflexiones" no existiría. Me asustan las dependencias, siempre he ejercitado el difícil arte del desapego pero soy como un funambolista en la cuerda floja, siempre a punto de caer en las redes de la supeditación. Y hasta ese momento había conseguido mantenerme firme encima del cable.
Pero caí. Caí en las garras de la necesidad de expresarme y ser escuchada, algo de lo que había conseguido prescindir más de la mitad de mi vida.
Pero, aunque parezca mentira, este Blog es algo que llevo casi en secreto.
Sí, como cuando las mujeres utilizaban un seudónimo porque tenían prohibido escribir y publicar. Pero mis motivos, desgraciadamente para mi, son mucho más prosaicos. Se trata, simple y llanamente de vergüenza.
Vergüenza ante las miradas de asombro e incomprensión. Vergüenza ante la incredulidad del que duda de mi inteligencia. Vergüenza ante la condescendencia que hace que mi labor al escribir estos pequeños destellos de prosa se convierta en un hobby insignificante y en absoluto loable.
Cuando, con un simulacro de orgullo mal interpretado, doy algunas estadísticas de la repercusión que me ha llevado a seguir engrosando la lista de títulos en el índice, lo único que puedo ver es un inicio de asombro que, rápidamente, se torna otra vez en la dolorosa condescendencia.
Por eso "Lecturas y Reflexiones" está escrito para un público sin rostro. Unos lectores que no me conocen y, por tanto, me ven con mi auténtica cara. Esa que está desnuda porque soy yo en toda mi extensión. Sin dobleces, sin disfraces, sin disimulos. Y no tienen el vicio de prejuzgar.
Siempre he intentado adaptarme al medio, como esas especies que han conseguido subsistir durante siglos sin llegar a la extinción. Adaptar incluso mi vocabulario para, otra vez, evitar esas miradas de quien observa un bicho raro y que me hacían sentirme pequeñita y ridícula. Hacer de la vanalidad el tema central de mis conversaciones para no parecer aburrida, sabelotodo, "plasta" en definitiva.
Pero aquí pude crear el mundo donde siempre había anhelado vivir. El sitio donde poder expresar todas mis opiniones, mis sentimientos, mis pensamientos, mis experiencias. E, increíblemente, como un milagro por lo deseado, he encontrado unos oídos que me oigan y me devuelvan una opinión o un análisis de lo escrito haciéndome sentir, por primera vez en mi vida, que tengo algo interesante que contar, que merece la pena escucharme. Que tengo un lugar en el mundo.
Por eso, y a pesar de todo, me sigue doliendo la condescendencia.
Me sigue atenazando la sensación de invisibilidad cuando recibo la mirada indiferente, la frase que llevo oyendo desde que empecé la construcción de esta mi casa "Bueno, es una buena manera de entretenerte. Si a ti te divierte...".
¿Y que hubiera hecho Madame Curie si hubiera tenido que oír esta frase cada vez que intentara explicar sus investigaciones?
Bienvenidos a mi casa. Te adentras en un mundo de fantasía, mi mundo.¿Preparado?.
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jueves, 24 de agosto de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
Jekyll y Hyde
Un personaje totalmente anodino y pacífico se convertía en una suerte de matón agresivo y faltón.
Si cuando conducimos aprovechamos los semáforos o las caravanas para observar a los otros conductores nos daremos cuenta de que el habitáculo de nuestro vehículo nos da una sensación de intimidad totalmente ficticia.
Pensamos que nadie nos ve y hacemos las cosas más dispares. Y claro, nos sorprendemos y avergonzamos cuando descubrimos que alguien nos mira.
Lo mismo ocurre en Twitter y sitios similares.
Amparados por un nombre de usuario y por una aparente invisibilidad, individuos normales en su vida diaria se convierten en algo realmente peligroso.
No voy a entrar a hablar de acosadores, pederastas o usurpadores de identidad. De esos ya se ocupa la policía.
Pero hay otra fauna, aparentemente menos peligrosa, pero cuya actitud denota un comportamiento que raya en la psicopatía.
No sé si sus vidas son anodinas y carentes de emoción.
No sé si son gente gris, ignoradas por el universo y el destino. Aquellos que se mimetizan con el decorado y nadie ve hasta que hace un comentario desagradable, soez y de mal gusto, siempre carente del menor sentido del humor pero que al invisible parece hacerle mucha gracia.
No sé si son carencias andantes y tienen la necesidad de mantener la atención de los demás sobre él aunque sea un mísero minuto y aunque la reacción que despierten sea la de asco y desprecio.
No sé si son exibicionistas virtuales que muestran a los demás sus miserias intelectuales y su podredumbre moral.
Lo que sí sé es que aparecen de repente, por generación espontánea, como los champiñones. Y hacen ese comentario desagradable, generalmente lleno de mala intención, faltas de ortografía, insultos gratuitos y expresiones que rayan la ilegalidad.
E inmediatamente reciben la atención del resto de usuarios que comentan el Twitt.
Normalmente se convierten en blanco de todas las críticas, los insultos, las bromas. Y cuanto más se les ataque, más disfrutan, más satisfechos se sienten porque han conseguido lo que querían, lo que su adicción exibicionista les exige, la atención de los demás.
Me entristecen estas actitudes porque, muchas veces, la mayoría, éstas personas no piensan lo que escriben.
Pasan horas buscando en su mente calenturienta y oscura, las frases más escandalosas u ofensivas que pueden imaginar para, después, publicarlas.
Se traicionan como individuos y se convierten en prisioneros de su propia necesidad.
Éste Blog también a recibido el ataque gratuito de los guerreros sin nombre. El insulto fácil e innecesario. Y con ello destruyeron mi ingenuidad. A partir de ahí moderé los comentarios que se publican. Nunca impediré que aparezcan aquí críticas constructivas. ¡Las otras, que se las metan por el c...! No les daré la publicidad gratuita que andan buscando.
He oído muchas veces que los psicópatas asesinan y torturan pequeños animales al inicio de su actividad delictiva. ¿Quien dice que estos hambrientos de atención no sean futuros acosadores?
jueves, 27 de julio de 2017
Nacimiento de un Blog
Este post empieza sin un camino, sin un sentido, sin un tema determinado. Como querer, quiero transitar la experiencia de escribir y publicar este blog, más que para compartir la senda recorrida, para que sea esclarecedor para mi. ¿Porque sigo haciéndolo aunque hay veces que me duele más que otra cosa?.
Nunca había escrito, ni siquiera la lista de la compra. Soy de ciencias y la creatividad nunca ha sido mi fuerte. Siempre pensé que hilvanar tres palabras seguidas que fueran lo suficientemente coherentes como para constituir un escrito no iba conmigo.
Lo que si he hecho siempre ha sido convivir conmigo misma. ¡Y es una ardua labor!.
Ahora he recorrido un largo camino y he llegado a la madurez dejando algunos lastres detrás pero, desafortunadamente, no todos.
Cuando digo que he convivido siempre conmigo misma me refiero a que mi mente es un órgano. que no para de funcionar. Supongo que por eso soy casi insomne crónica. En épocas anteriores todo lo que ahora traspaso a estos pequeños escritos se quedaba exclusivamente allí dentro. Nunca me planteé plasmarlo en ningún sitio y mucho menos, hacerlo publico.
He sufrido temporadas muy largas, eternas a veces, de una tremenda angustia, de una amargura tal que me llevó a permitir dejar pasar pensamientos que nunca deberían haber salido de lo más oscuro y profundo de mi alma. Me han asaltado miedos que eran más terrores que simples temores. He enfrentado situaciones de las que no tenia ni idea de como salir y que durante eternos momentos me han paralizado.
He soportado la terrible y real sensacion de tener la vida y la integridad física de la persona que más amaba en mis manos y no saber que camino, que decisión tomar.
Me he enfrentado a la perdida de la lucidez por parte de esa persona sin tener ni idea de cual era la actitud que había que adoptar en esa situación. Como tenía que tratarla, que podía decirle y que no. Pero, sobre todo, como podía defenderme para que no me arrastrara con ella.
Y he estado sola en todos esos momentos. Con la única persona con la que podía compartir mis dudas, mis indecisiones. La unica que podia darme consejo y seguridad era la que había perdido toda capacidad cognitiva.
Pero en ningún momento se me ocurrió traspasar todo eso al papel.
Me avergonzaba escribirlo aunque fuera algo que solo iba a ver yo. Siempre lo consideré una debilidad y en aquel momento yo podía permitirme cualquier cosa menos ser débil.
No me di cuenta de lo esclarecedor, lo sanador que puede ser volcar todo lo que deja tu alma en carne viva en un papel en blanco y luego releerlo.
Tuvo que morir ella y decidir yo dejar atrás toda mi vida anterior, cambiar de residencia, hacer una enorme hoguera y realizar un aquelarre para purificarme y permitirme volver a ser yo, para que por fin me decidiera a empezar a escribir.
Y, curiosamente, descubrí la facilidad que tengo para hacerlo. No se sí bien o mal, se que he recibido buenas criticas pero yo soy la inseguridad hecha persona y por tanto no lo sabré jamás.
Lo que si sé es que mi escritura es compulsiva, que sale directamente de mi mente al papel, que escribo de corrido, sin volver atrás, que no repaso ni releo hasta que no he terminado y que solo corrijo las faltas o las frases mal construidas.
Lo del blog vino después. Creo que todos los que nos hemos dejado poseer por el demonio de la “creatividad” lo hacemos con la intención y la esperanza de que alguien tenga curiosidad y quiera saber que tenemos para comunicar. Por eso abri las puertas de esta mi casa a todo aquel que quisiera escuchar a esta narradora de historias. No siempre mis opiniones, ideas o divagaciones tienen la misma audiencia pero yo las explico con la esperanza y la ilusión de que alguien que pase por la puerta quiera compartir un ratito conmigo.
domingo, 14 de mayo de 2017
Teatro
En un post anterior os comentaba que siempre he sido la rara de mi familia. No me entendían antes y ahora, con el Blog, me entienden menos.
Sabéis, y si no os lo digo ahora, que tengo otro perfil de Twitter. Empecé por una inquietud de ayudar cuando se recrudecio la guerra de Siria y el drama de los refugiados tomó dimensiones apocalípticas. Colaboro económicamente con cuatro ONG'S pero siempre he pensado que acallar tu conciencia con dinero es miserable.
Por eso decidí que debía dar voz a los sin voz, hacerlos visibles desde mi micro tamaño. Al final mi contribución solo es visible con un microscopio electrónico pero, utilizar eso como excusa para no mirar, para no ver no es ético.
Llevo casi un año intentando remover alguna conciencia desde mi minúsculo receptáculo y dando todo mi apoyo a mis ONG'S.
Evidentemente resulta raro que el poco tiempo que tengo libre lo dedique, como dicen, "a estar colgada del móvil". Y explicarles lo que intento hacer me hace sentir ridícula cuando a cambio recibo su mirada de incredulidad.
Y ahora con el Blog, ¡¡olvidaros!!. Si les enseñara la felicitación del Rey de España me seguirían mirando como si solo estuviera perdiendo el tiempo en tonterías.
No negaré que me duele un poco todo esto pero, al final, he tenido casi una vida para acostumbrarme. Y, evidentemente, ni he cambiado ni cambiaré un ápice mi manera de ser.
De todas maneras conseguí una victoria moral con parte de mi familia y amigas. Les hice aficionadas al teatro.
Para mi, el teatro es la expresión artística más cercana para los consumidores de cultura.
Recuerdo la primera vez que asistí a una función. Yo tenía 18 años, fui con una amiga a la que perdí el rastro hace ya mucho tiempo. Mi bautizo de fuego fue lo más espectacular que se puede tener.
Año 1984, Compañía Nacional de Teatro Clásico, director Lluis Pascual. "Luces de Bohemia" de don Ramón Maria del Valle-Inclan. Y como protagonista el más grande Máximo Estrella que a dado la farándula de este país, José María Rodero.
Tengo que ser justa y decir que yo ya me había vuelto adicta al teatro gracias a la primera cadena de Televisión Española, uno de los dos canales que teníamos en aquella época. Allí pude ver al mismo Rodero, a José Bodalo, Manuel Alexandre...
Ósea, lo más granado del universo actoral, en una versión memorable e inolvidable de "12 hombres sin piedad". ¡¡Así quien no se aficiona!!
Yo ya estaba entregada pero, la experiencia de mi primera obra me hizo adicta y proselitista porque es ese tipo de sensaciones tan placenteras que sientes la necesidad apremiante de compartirlas y que los demás las disfruten también.
Una de las primeras obras que vimos juntas fue "Flor de nit" de la compañía Dagoll Dagom.
A esta le han seguido infinidad más, vistas en compañía o sola. Unas me han gustado más y otras menos. Unas me han transportado y otras me han hecho llorar porque era la única manera de liberar la satisfacción. Ósea, mi síndrome de Stendhal particular.
Pero por muchas que haya visto, cuando elijo un título en la cartelera, disfruto desde el momento en que busco asiento y compro mi entrada.
El ritual siempre es el mismo, entrar en la sala con el resto del público, ocupar mi butaca y mirar el escenario tapado por el telón. Eso me hace sentirme importante, transportada a otras épocas inmemoriales. Me quedo allí sentada,esperando, con la inquietud de alguien que va a vivir un acontecimiento importante. Expectante y curiosa, como un niño que va de excursión por primera vez.
Y cuando se apagan las luces del patio de butacas y se encienden los focos, hasta las motas de polvo atrapadas en la luz parecen moverse más despacio. No se si le pasa a todo el mundo pero yo noto un olor especial.
En ese momento, la magia del teatro atrapa todos mis sentidos. Mi vista y mi oído están alerta para que ningún movimiento, ninguna palabra, ninguna expresión de los actores, ningún sentimiento se me escape. Pierdo la noción del tiempo y me mimetizo con la historia. A veces hasta me escuecen los ojos de no parpadear.
Y cuando se acaba, la sensación de satisfacción me dura mucho tiempo.
Supongo que esto que os he explicado aquí es común a todos los aficionados. A los que no lo son, espero que mi experiencia sirva para animarlos a probar.
Sabéis, y si no os lo digo ahora, que tengo otro perfil de Twitter. Empecé por una inquietud de ayudar cuando se recrudecio la guerra de Siria y el drama de los refugiados tomó dimensiones apocalípticas. Colaboro económicamente con cuatro ONG'S pero siempre he pensado que acallar tu conciencia con dinero es miserable.
Por eso decidí que debía dar voz a los sin voz, hacerlos visibles desde mi micro tamaño. Al final mi contribución solo es visible con un microscopio electrónico pero, utilizar eso como excusa para no mirar, para no ver no es ético.
Llevo casi un año intentando remover alguna conciencia desde mi minúsculo receptáculo y dando todo mi apoyo a mis ONG'S.
Evidentemente resulta raro que el poco tiempo que tengo libre lo dedique, como dicen, "a estar colgada del móvil". Y explicarles lo que intento hacer me hace sentir ridícula cuando a cambio recibo su mirada de incredulidad.
Y ahora con el Blog, ¡¡olvidaros!!. Si les enseñara la felicitación del Rey de España me seguirían mirando como si solo estuviera perdiendo el tiempo en tonterías.
No negaré que me duele un poco todo esto pero, al final, he tenido casi una vida para acostumbrarme. Y, evidentemente, ni he cambiado ni cambiaré un ápice mi manera de ser.
De todas maneras conseguí una victoria moral con parte de mi familia y amigas. Les hice aficionadas al teatro.
Para mi, el teatro es la expresión artística más cercana para los consumidores de cultura.
Recuerdo la primera vez que asistí a una función. Yo tenía 18 años, fui con una amiga a la que perdí el rastro hace ya mucho tiempo. Mi bautizo de fuego fue lo más espectacular que se puede tener.
Año 1984, Compañía Nacional de Teatro Clásico, director Lluis Pascual. "Luces de Bohemia" de don Ramón Maria del Valle-Inclan. Y como protagonista el más grande Máximo Estrella que a dado la farándula de este país, José María Rodero.
Tengo que ser justa y decir que yo ya me había vuelto adicta al teatro gracias a la primera cadena de Televisión Española, uno de los dos canales que teníamos en aquella época. Allí pude ver al mismo Rodero, a José Bodalo, Manuel Alexandre...
Ósea, lo más granado del universo actoral, en una versión memorable e inolvidable de "12 hombres sin piedad". ¡¡Así quien no se aficiona!!
Yo ya estaba entregada pero, la experiencia de mi primera obra me hizo adicta y proselitista porque es ese tipo de sensaciones tan placenteras que sientes la necesidad apremiante de compartirlas y que los demás las disfruten también.
Una de las primeras obras que vimos juntas fue "Flor de nit" de la compañía Dagoll Dagom.
A esta le han seguido infinidad más, vistas en compañía o sola. Unas me han gustado más y otras menos. Unas me han transportado y otras me han hecho llorar porque era la única manera de liberar la satisfacción. Ósea, mi síndrome de Stendhal particular.
Pero por muchas que haya visto, cuando elijo un título en la cartelera, disfruto desde el momento en que busco asiento y compro mi entrada.
El ritual siempre es el mismo, entrar en la sala con el resto del público, ocupar mi butaca y mirar el escenario tapado por el telón. Eso me hace sentirme importante, transportada a otras épocas inmemoriales. Me quedo allí sentada,esperando, con la inquietud de alguien que va a vivir un acontecimiento importante. Expectante y curiosa, como un niño que va de excursión por primera vez.
Y cuando se apagan las luces del patio de butacas y se encienden los focos, hasta las motas de polvo atrapadas en la luz parecen moverse más despacio. No se si le pasa a todo el mundo pero yo noto un olor especial.
En ese momento, la magia del teatro atrapa todos mis sentidos. Mi vista y mi oído están alerta para que ningún movimiento, ninguna palabra, ninguna expresión de los actores, ningún sentimiento se me escape. Pierdo la noción del tiempo y me mimetizo con la historia. A veces hasta me escuecen los ojos de no parpadear.
Y cuando se acaba, la sensación de satisfacción me dura mucho tiempo.
Supongo que esto que os he explicado aquí es común a todos los aficionados. A los que no lo son, espero que mi experiencia sirva para animarlos a probar.
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