Bienvenidos a mi casa. Te adentras en un mundo de fantasía, mi mundo.¿Preparado?.
martes, 13 de febrero de 2018
Reseña: "Regreso al futuro de Edgar Allan Poe"
Me pasa una cosa curiosa con los relatos de Edgar Allan Poe. Tengo sentimientos encontrados que podrían parecer contradictorios pero que, al final, son la misma reacción que tienes cuando pruebas algo agridulce. El sentido común lo rechaza pero, esa parte oscura que todos llevamos dentro se siente satisfecha y eufórica ante el estremecimiento producido por el choque de los dos sabores.
Mi reacción con las obras de Poe es la misma que ante una cucharada de ese mejunje, "no quiero pero no puedo evitarlo".
La única novela de Poe que nunca he podido superar ha sido "Aventuras de A. Gordon Pym".
Por eso, cuando supe que Manuel Pociello nos iba a regalar una obra sobre este personaje oscuro, que siempre caminó, haciendo equilibrios, por la delgada línea que separa la cordura de la locura. Y que, ese mismo hecho, le proporcionó la habilidad de ver el alma humana en toda su aterradora dimensión, quise tenerla en mis manos lo antes posible.
Pero Manuel ha conseguido mucho más de lo que yo esperaba de él.
He leído muchos textos sorprendentes por su estructura, por su temática, por la construcción de sus personajes, pero, abrir la caja de Pandora que es "Regreso al futuro de Edgar Allan Poe" ha sido una experiencia que nunca antes había experimentado.
Nada, en el recorrido inicial, te prepara para lo que te espera en la parte central. En ella entras en un mundo solo de sensaciones.
Sientes dolor, alegría, inquietud... Manuel sustituye al personaje principal de la historia para mostrarse él con un lenguaje depurado y bello.
Y llegas al final con ese sentimiento contradictorio de placer, sorpresa y la extraña sensación de que quizá, y solo quizá, hay algo más que no has podido ver.
Se dice, se comenta, que el Señor Poe, en determinado momento, coqueteó con la masonería y que era un experto en encriptación.
Ahí lo dejo. Solo aconsejo a los futuros lectores, que hagan un primer repaso de esta obra solo con los sentidos. Para disfrutarla con el alma. Luego, se puede intentar verla con la intención del análisis, como un cazador de tesoros.
Finalmente, cada uno que se quede con la lectura que más le haya gustado.
viernes, 2 de febrero de 2018
Las Mutuas de Accidentes milagrosas
Este Blog nació como una manera a través de la cual, yo expresaba mis opiniones. Ese objetivo se perdió cuando, por sorpresa, descubrí que tenía la habilidad de escribir relatos.
Por un momento, quiero recuperar su origen para dar voz a mi indignación.
Una de mis titulaciones académicas es la de Técnico en Prevención de Nivel Intermedio y ejercí esa profesión durante varios años.
Debido a ello, tuve una relación muy estrecha con las Mutuas de Accidentes. Sí, esas a las que tenemos que acudir cuando sufrimos un percance en nuestro trabajo o necesitamos tratar una enfermedad profesional.
No soy una mojigata inocente, hace mucho tiempo que sé que, la salud de los ciudadanos, se ha convertido en un negocio muy lucrativo para muchos indeseables, pero el caso de estas Mutuas es flagrante.
He hablado con trabajadores que tienen la falsa idea de que "no te puedes quejar, es gratis".
Siento decepcionar a estos compañeros optimistas. Del tanto por ciento que cada uno de nosotros "dona" a la Seguridad Social, una parte importante va destinada a estas empresas (es lo que son).
Así que, hagamos una cuenta fácil. Si, del dinero que reciben de nuestros sueldos, tienen que restar lo que les cuesta la asistencia que deben impartir, sus beneficios son menores. ¿A qué es fácil imaginar el tipo de prestación que les interesa dar?. Cuanto menos gasto, más beneficio. Y, por supuesto, no son ninguna ONG.
Esto provoca que, por ejemplo, sea misión imposible que lleguen a reconocer una enfermedad profesional. Te envían a tu médico de cabecera para que te trate ya que, ¡como se te ocurre insinuar que la lumbalgia que padeces es culpa de levantar cajas durante ocho horas!.
Ahora, si a tu facultativo se le ocurre que debes guardar reposo y te da la baja, transcurrida una semana sin reincorporarte, recibirás la llamada de ese médico que se deshizo de ti a las primeras de cambio.
Y si apareces en su despacho con las tripas en un cesto, ¡tranquilo!. Este amable profesional te hará un informe donde dice que eres apto para volver a trabajar. Eso sí, recomendará a la empresa que deje hueco en tu puesto para que la cesta pueda permanecer a tú lado.
Y habrá alguien que se pregunte ¿qué interés pueden tener en tu rápida vuelta a primera línea?.
¡Marketing, queridos amigos!. Un empresario contratará antes a una Mutua que persiga a sus trabajadores y los investigue para conseguir un absentismo laboral bajo mínimos.
El caso es que yo, a estas alturas y después de mi larga vida profesional, me sigo preguntando porque debemos pagar la misma asistencia por duplicado.
En su momento se dijo que era para liberar y agilizar el overbooking de la Seguridad Social y dar tratamiento más rápido y adecuado a los trabajadores. Pero estos grandes monstruos, porque el ingente número de este tipo de empresas se ha ido reduciendo a dos o tres multinacionales, se a quedado en un montón de detectives que persiguen el fraude y que acaban haciéndonos pagar a todos, por la actitud de cuatro aprovechados a los que, por cierto, no investiga ni acosa nadie.
En fin, que a pesar de lo inadecuada del 90% de nuestras condiciones laborales, debemos intentar llegar a la jubilación lo más indemnes posible.
viernes, 5 de enero de 2018
Nací mujer
Nací mujer. No es fácil serlo en este mundo dominado por los usos masculinos en cualquier aspecto de la vida cotidiana.
El hombre nos relegó al papel de servidumbre desde el principio de los tiempos y se apoyó en la religión para darle verosimilitud y revestir su actitud como algo sagrado. Los Dioses y no ellos eran los que decían que la mujer había nacido para servir al hombre.
Inventaron una especie de pecado original en donde la fémina era la culpable de todos los males del mundo porque su espíritu díscolo había sido creado para tentarlos y llevarlos a cometer pecados contra la humanidad. Era por ello que debían educarnos, controlarnos, dominarnos.
El varón obtuvo su supremacía a partir del uso de la fuerza y el poder del miedo. También se ayudó de la estrategia de mantener a las mujeres en la más absoluta ignorancia. Tenían prohibido estudiar y, en todo caso, la educación que se les proporcionaba iba dirigida a reforzar su papel de servilismo.
A las niñas se nos convence desde el nacimiento de que somos seres inferiores a nuestros congéneres los hombres. Que hemos venido al mundo con una inteligencia pareja a nuestra menor fortaleza física. Que somos seres débiles y tontos que necesitan estar tutelados. Por tanto, primero vivimos bajo la sombra de nuestro padre, para sustituirla más tarde, por la de nuestro marido. Como una propiedad que se vende, que se traspasa.
Durante siglos, no hemos sido dueñas de nuestro libre albedrio ya que, este, pertenecía, junto con nuestro cuerpo, al amo del que "disfrutáramos" en ese momento. Por tanto, estábamos obligadas a pedir permiso para tomar cualquier decisión que se refiriera a nosotras mismas. Trabajar, montar un negocio, vender una propiedad, estudiar...
Se nos podía condenar a penas de cárcel por adulterio, incluso nuestro marido quedaba libre de cargos si te asesinaba por ese motivo.
La naturaleza nos premió con la capacidad de parir y eso ha sido una recompensa y un castigo pues se convirtió en una cadena más de las muchas que nos mantienen atadas a la esclavitud. A las religiones les encanta prohibirte tomar la decisión de cuando quieres ser madre y cuantos hijos quieres tener. Rodeada de niños no piensas, no tomas iniciativas, desapareces aún más diluida en las necesidades de tu familia.
Durante siglos si hemos querido escribir, pintar, componer música... Nos hemos tenido que esconder bajo seudónimos masculinos.
Hemos sacrificado nuestras vidas para obtener el derecho a votar, tener libre entrada a las universidades, acceder al mercado laboral.
El mercado laboral... Ese donde hay un mínimo ridículo de mujeres directivas porque los hombres tienen más derecho a optar a estos cargos y no precisamente por su valía profesional. Donde recibimos sueldos inferiores a los de nuestros compañeros a cambio de realizar exactamente las mismas tareas, donde se nos castiga por ser madres, esa capacidad por la que los varones se supone que nos admiran.
Y llegados al siglo XXI, el hombre ve peligrar su supremacía y utiliza contra nosotras el mismo método que ha usado siempre, la violencia.
No es fácil ser mujer. De los grupos susceptibles de recibir maltrato y discriminación, las mujeres somos el más castigado.
Pero no dejaremos de luchar para tener el lugar en el mundo que nos merecemos.
miércoles, 3 de enero de 2018
Reseña "El secreto del orfebre"
Imaginemos que, de adolescentes poseímos el gran amor de nuestras vidas. Pensemos que pusimos nuestras esperanzas, nuestra felicidad, nuestra vida, en manos de una persona mucho mayor que nosotros. Suframos la decepción, el dolor por la pérdida de ese gran amor. Atesoremos los recuerdos en nuestra alma durante años y años convirtiéndolos en la llama que alumbra nuestro universo y, a la vez, en la tortura de nuestros días. Supongamos que decidimos romper con todo y huir a otro país, donde nadie nos conozca y no conozcamos a nadie.
Y, en mitad de esa huida, nos dejamos llevar por la tentación de volver a los escenarios testigos de nuestro gran y perfecto romance. Como una catarsis, como un último acto, antes de que todo lo que nos rodea y nos es familiar desaparezca.
Soñemos que nos despertamos una mañana y descubrimos que nos han concedido el enorme privilegio de viajar en el tiempo y conocer a nuestro gran amor en la época en la que, aún, las decepciones y las tristezas no la habían convertido en la persona melancólica e insegura que conocimos y amamos hasta lo más profundo de nuestro ser.
Imaginemos... ¡No, hasta aquí!
Porque "El secreto del orfebre" lo tiene que descubrir cada uno por si mismo.
La comunión del lector con su protagonista es total y absoluta desde la primera palabra de la primera página, hasta hacerle sentir como el amigo que le acompaña en su viaje postrer, evocador, y al que hace objeto de sus confidencias.
Es una novela íntima, como una conversación a media voz ante un café.
Pero, a la vez, es un retrato costumbrista lleno de color. Lleno de una nostalgia que podemos reconocer y saborear.
Elia Barceló nos regala la joya diseñada y ejecutada por su orfebre y nosotros disfrutamos con cada uno de los detalles. Con cada arista, cada calado del metal precioso con el que está hecha. Con cada destello de luz, cada brillo de sus gemas.
Es una historia de amor circular, donde el final es el principio y el principio el final. Como aquel símbolo de la "Historia interminable".
jueves, 14 de diciembre de 2017
Y llegó la Navidad
Es Navidad. Voy a mi armario y busco el disfraz de felicidad que se supone que me tengo que poner estos días. No lo encuentro. Como tampoco encuentro mi espíritu consumista. Por desgracia, no estoy en el grupo de los prosaicos, pero tampoco me siento integrada en la secta de los místicos. De ahí que, mi inadaptación, aumente exponencialmente. No me gustan los espacios cerrados donde, el público en general, se “empana” buscando regalos y te empuja, te atropella e invade tu espacio. No me gustan los espacios abiertos donde la gente se “empana” mirando la decoración navideña de las calles y te empuja, te atropella e invade tu espacio.
Visito a mi familia muy a menudo, así que, no me hace especial ilusión verme obligada a quedar para cenar. Estoy cansada a esas horas, solo quiero quedarme en casa y descansar.
Para mí no es plato de gusto ponerme el uniforme de “vestirse para salir”. Hace siglos que no voy a bailar y, espero, no volver a hacerlo. No me gustaba ni cuando era adolescente.
Odio pasar una tarde entera poniendo adornos, con la peor gracia del mundo, para tener que quitarlos una semana después
No me gustan las miles de variedades distintas de dulces que se venden especialmente para estas fechas. Y, normalmente, bebo más de la cuenta para conseguir superar el aburrimiento.
Extraño a mis padres de una manera dolorosa todo el año. Pero la gente me hace añorarlos más todavía, recordándome todo el tiempo, lo que disfrutaban en esta época. Así que, paso directa del aburrimiento a la melancolía.
Me parece absurdo gastar una pasta en menús con precios abusivos porque son de Navidad o de Reyes, cuando la calidad deja mucho que desear. Te ponen lo mismo en febrero y te cuesta 10 euros. Y encima, estas en un salón enorme, lleno de gente que grita hasta que las cuerdas vocales no les dan para más mientras ejércitos de niños mal educados, saltan, corren o lloran a tu alrededor.
Para mi, el hecho de pensar que regalos voy a comprar, se me hace tan difícil como proyectar el próximo transbordador espacial. Estoy deseando que mis sobrinos sean mayores para darles el dinero y que compren lo que quieran.
Y habrá quien se pregunte, ¿esta mujer le ve algo de bueno a las pascuas?. Pues, mira tú por donde, sí. ¡¡¡LAS VACACIONES!!!.
¡Juro por lo más sagrado que si alguien me dice que no puedo disfrutar de la otra mitad de los días de descanso que me corresponden, me pongo a llorar como un bebé!.
En fin que, si por mi fuera, me metería en casa desde la Nochebuena hasta después de Reyes.
De todas maneras, queridos lectores, como mi madre me dio una buena educación, os deseo a todos una... ¡FELICES FIESTAS!
jueves, 16 de noviembre de 2017
Día Mundial del Niño
Unicef nos pregunta hoy, Día Mundial del Niño, si nos atrevemos a darles el control.
Yo le daría el control de mi vida a un niño para que me devolviera, la inocencia, la ilusión, la vitalidad, la alegría, el amor a la vida, la fuerza para seguir adelante a pesar de todo, la sonrisa permanente en los labios, el asombro, el instinto de supervivencia...
Para que se llevará de ella el pesimismo, la desconfianza, la tristeza, la competitividad, el odio, la envidia, el interés, la prepotencia, la crueldad...
¡LA SOLEDAD!.
Haría, hoy, un gran corro donde yo estuviese cogida de la mano con los que sufren por las guerras, la desnutrición, el maltrato, el abuso, el matrimonio impuesto, la ablación, la trata... Y que todo el amor que inunda mi corazón y que sufre por ellos, se convirtiera, de repente, en una gran carpa que les tapara y les protegiera.
Porque, yo pondría mi vida en las manos de un niño y sé que sería el lugar más seguro del mundo.
Yemen, Siria, República Democrática del Congo...
Polio, Desnutrición, Malaria, Sida...
Yo le daría el control de mi vida a un niño para que me devolviera, la inocencia, la ilusión, la vitalidad, la alegría, el amor a la vida, la fuerza para seguir adelante a pesar de todo, la sonrisa permanente en los labios, el asombro, el instinto de supervivencia...
Para que se llevará de ella el pesimismo, la desconfianza, la tristeza, la competitividad, el odio, la envidia, el interés, la prepotencia, la crueldad...
¡LA SOLEDAD!.
Haría, hoy, un gran corro donde yo estuviese cogida de la mano con los que sufren por las guerras, la desnutrición, el maltrato, el abuso, el matrimonio impuesto, la ablación, la trata... Y que todo el amor que inunda mi corazón y que sufre por ellos, se convirtiera, de repente, en una gran carpa que les tapara y les protegiera.
Porque, yo pondría mi vida en las manos de un niño y sé que sería el lugar más seguro del mundo.
Yemen, Siria, República Democrática del Congo...
Polio, Desnutrición, Malaria, Sida...
FUTURO
miércoles, 18 de octubre de 2017
Reseña: "Indomable"
Siempre me rindo ante la erudición de Antonio Orozco. Ante su extraordinario conocimiento de nuestra historia y su capacidad para explicarla de manera asequible, para que llegue a todo tipo de lectores, dándonos una imagen global de los acontecimientos pero, a la vez, haciendo un análisis exhaustivo de los personajes, que nos hace reconocerlos y reconocernos a la vez en ellos.
Pero, en esta novela, Antonio a ido más allá.
En una especie de visión paralela entre el pasado y el presente, se nos demuestra de manera clara y meridiana como España es un pueblo maldecido por la inevitable repetición constante de su historia. Estamos abocados sin poder evitarlo, a cometer los mismos errores una vez tras otras como si nos hubiéramos resignado a no avanzar nunca. Como si estuviéramos atrapados en un bucle, igual que el protagonista del film "El día de la marmota".
"Indomable" es Fermín Salvochea, militar con convicciones republicanas federales. Toma parte en el alzamiento contra la reina Isabel II en 1868 (llamada Revolución de Septiembre) que supuso un intento de implantar, por primera vez, un régimen democrático en España.
Pero, como Antonio nos enseña en esta novela, fueron demasiadas corrientes políticas de idearios demasiado alejados entre si, las que se unieron contra un enemigo común. Evidentemente esto provocó que, una vez conseguido su objetivo, cada cual "arrimara el ascua a su sardina".
El sentimiento de desencanto y traición lleva a Salvochea a rebelarse contra el gobierno seudo democrático protagonizando el levantamiento republicano de la Sierra de Cádiz.
La novela, nos lleva de la mano a través de la línea de pensamiento de Salvochea y avanzamos con el hacía el radicalismo que le hace buscar un ideario coincidente con sus convicciones y convertirse al anarquismo.
Nos muestra como una persona puede ser completamente fiel y coherente consigo mismo.
Antonio me da una lección de historia, de vida y de honradez pero, en esta novela en concreto, y a tenor de los acontecimientos que estamos viviendo, me hace ver que seguimos desarrollando los mismos roles de antaño.
Gracias como siempre Señor Orozco, por hacerme un poco más culta y por enseñarme a analizar mejor los hechos de los que soy espectadora.
Pero, en esta novela, Antonio a ido más allá.
En una especie de visión paralela entre el pasado y el presente, se nos demuestra de manera clara y meridiana como España es un pueblo maldecido por la inevitable repetición constante de su historia. Estamos abocados sin poder evitarlo, a cometer los mismos errores una vez tras otras como si nos hubiéramos resignado a no avanzar nunca. Como si estuviéramos atrapados en un bucle, igual que el protagonista del film "El día de la marmota".
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| Fermín Salvochea |
Pero, como Antonio nos enseña en esta novela, fueron demasiadas corrientes políticas de idearios demasiado alejados entre si, las que se unieron contra un enemigo común. Evidentemente esto provocó que, una vez conseguido su objetivo, cada cual "arrimara el ascua a su sardina".
El sentimiento de desencanto y traición lleva a Salvochea a rebelarse contra el gobierno seudo democrático protagonizando el levantamiento republicano de la Sierra de Cádiz.
La novela, nos lleva de la mano a través de la línea de pensamiento de Salvochea y avanzamos con el hacía el radicalismo que le hace buscar un ideario coincidente con sus convicciones y convertirse al anarquismo.
Nos muestra como una persona puede ser completamente fiel y coherente consigo mismo.
Antonio me da una lección de historia, de vida y de honradez pero, en esta novela en concreto, y a tenor de los acontecimientos que estamos viviendo, me hace ver que seguimos desarrollando los mismos roles de antaño.
Gracias como siempre Señor Orozco, por hacerme un poco más culta y por enseñarme a analizar mejor los hechos de los que soy espectadora.
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